Estoy aquí sentado (no trabajo) mirando caer la lluvia desde mi ventana y me recuerdan aquellos días tristones, climatológicamente hablando, oscuros, grises, plomizos y lloviendo, digamos que es un día "fabril". En este caso, no se agolpan recuerdos en mi mente, sino que van apareciendo como fichas de puzzle, recuerdos en su caso agradables de mi estancia en el Bergueda. Van apareciendo las imágenes de las minas de carbón de Figols con su central términa, su fábrica de cemento, haciendo con esto que los días del invierno mezclados con el blanco de la nieve parecieran como estampas sacadas de algún cuento.Ese paisaje no tenía nada que ver con el podías contemplar en el resto de las poblaciones que carecían de esas fábricas. Guardiola, Cercs, San Jordi, Saldes, Berga... y un sinfin de pueblos pequeñitos que conforman esa comarca catalana, llena de encantos. Días vividos intensamente entre los caminos y sus gentes, entre las curvas del alto Llobregat, el pantano de La Baells y vigilando todo ello el Pedraforca, inmenso guardian de la comarca. Un recuerdo cariñoso para aquellas gentes que tan bien nos acogieron en sus tierras.
Sigo mirando por la ventana, carreras con paraguas, aleros graciosos mojando a los viandantes descuidados, prisas, repartidores, vehículos.... es una instantánea de un día de invierno, triste, oscuro, gris......
















