11 de junio de 2007

La Taberna de Rufino

Hace bastante tiempo que me estaba apeteciendo hablar de este lugar, pintoresco donde los haya, sin contar de la calidad de sus productos que eso salta a la vista, nada mas entrar por la puerta, encuentras otra clase de calidad. Esa otra a la que me refiero, es la calidad humana de todos los que se encuentran al otro lado de la puerta. Cabe destacar el alma mater de ese pequeño acogedor lugar, donde te sientes como en tu casa o quién sabe, igual hasta mejor. Rufino, personaje de mediana edad, muy fácil de calificar dado que es simpático y un montón de calificativos más, o sea, lo tiene casi todo, pero tengo que aplicarle dos adjetivos que siempre o casi siempre me dice cuando me ve, "insumiso" y "justiciero", dos palabras con las cuales, no me identifico para nada, pero se despacha a gusto cuando entro a su casa. Su fluída conversación con todos sus clientes, hace que con el paso de los años, se haya ganado su merecida fama.
La visita a su casa, es digamos con una parada obligatoria para degustar sus productos, típicos o no, pero estoy seguro que al final te vas lleno de satisfacción, bien por sus preparados o por sus dichos que hacen las delicias de todos. Tanto al mediodía como al atardecer, puedes degustar de toda clase de embutidos y raciones para continuar camino, después de un agotador día de playa, o de campo. Antes de terminar, os recuerdo que este lugar, entrañable, se encuentra en el pueblo de Castillo Siete Villas, pertenciente al Ayuntamiento de Arnuero, al pie de la carretera de Beranga - Noja. Así que a lo dicho, cuando pases por ahí, paras y sino te gusta, ya sabes me mandas un emilio y ya lo arreglaremos de alguna manera.